21/03/2014

Entrega del Diploma de Huésped de Honor a la Dra. Adriana Schnake Silva.
Palabras de la Dra. Adriana Schnake-Nana y de Graciela Cohen en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.


Querida Nana

Alrededor tuyo reaprendimos cosas fundamentales tales como que nunca está todo dicho ni definitivamente cerrado y menos los besos, el amor y las lágrimas. Que la vida se rehace momento a momento, y que siempre la invitación al gran banquete permanece abierta y esperándonos en algún lugar cercano.

Con tu compañía, hecha de alegrías y entusiasmos, sobrevivimos a la Noche sin estrellas y encontramos huellas en las sombras para indicarnos caminos locos, inesperados y vitales.
Bajo tu guía nos dimos permisos insólitos para nuestras creencias, siempre te mantuviste junto a cada uno, nunca dejaste de sentirte cerca y acompañarnos a pesar de rengueras, cegueras y mudeces, tironeándonos para enfrentar nuestros miedos, arruinando viejas idealizaciones y rescatando así ideales hechos de amor y libertad, esos que sostienen utopías incurables.
Nos salvaste de abismos fantasmales.
Todo esto podría seguir y seguir y ser solo una enorme ola de cariño expresada más o menos bellamente como un reconocimiento a tu paciencia, perseverancia y lealtad a nuestras citas, a las que nunca y bajo ninguna circunstancia faltaste en tantos años... y si el reconocimiento fuera solo una enorme ola de cariño no sería algo justo ya que nos olvidaríamos de lo que nos trajiste en verdad, cruzando mes a mes la Cordillera... nos trajiste nuestra tabla de salvación...

No nos trajiste una creencia nueva ni una religión antigua, ni una fe ciega: nos trajiste el almohadón; ese objeto intermediario con el que recuperamos nuestro corazón dormido como única defensa hacia la barbarie. Con él pudimos rescatar nuestra subjetividad y saber que el otro lado éramos también nosotros mismos.
Ese salto cuántico, como salvación, fue una nueva fuente para saciar la sed de saber más de la vida y así, mes a mes, visitamos las distintas casas que siempre nos recibieron a pesar de los momentos de guerra por los que fuimos pasando. Viajamos con almohadones de aquí para allá rescatando, rescatando y rescatándonos.
Barrio por barrio, casa por casa y así estuvimos en Caballito, Floresta, Palermo, Belgrano, Vicente López, Plaza Italia, el Centro, de casa en casa, rescatando identidades omitidas, oscurecidas o negadas, viajando en coches repletos de almohadones, como objetos disponibles a ocupar sitios insólitos ... recorriendo calles, asombrándonos con tantos árboles que a pesar de todo seguían en pie.

Entonces para todos nosotros, tu familia gestáltica, es una gran alegría reconocerte en este lugar, la Legislatura de la Cuidad de Bs. As, como nuestra Huésped de Honor, en una ciudad que también nos enseñaste a amar y que muchos la consideramos también tuya.
Graciela Cohen


Palabras de la Dra. Adriana Schnake al recibir el Diploma de Huésped de Honor de la Ciudad de Buenos Aires

Buenos Aires. Esta Hermosa ciudad siempre me recibió con amor, como si hubieran sabido que esta diminuta mujer contenía una inagotable capacidad de recibir y contener ese amor y darlo sin temor a que se acabara.
Pocas veces la relación entre un país y una persona ha sido tan íntima, constante y positiva para ambos.
Ahora se supone que venía a despedirme y encontrarme, por última vez, con muchas personas queridas y que me han demostrado tantas veces su agradecimiento y compromiso y me encuentro con un reconocimiento inesperado de esta hermosa ciudad que me llena de alegría y sella definitivamente un compromiso de amor.
Compromiso que se inició en 1973, cuando vine feliz a esta hermosa ciudad a mostrar, orgullosa, mi quinto embarazo y me recibieron con tanto amor que supe que éste era el único lugar en el mundo al que podía llegar después absolutamente lastimada, herida y sintiendo que todo a mi alrededor se desmoronaba. No solo había muerto mi hijo, mi país entero era destrozado. Y saber que en esta Ciudad había gente que me esperaba y me necesitaba, me dio la fuerza necesaria para ponerme de pie y llegar a encontrarme con los que después se transformaron en mis queridos y fieles argentinos. Y desde entonces – 1973 - empecé a venir una vez al mes. Y estuve para acompañarlos en el terrible Golpe de Estado que sufrieron posteriormente. Y lloraron conmigo jóvenes argentinos, y estuve para la Guerra de las Malvinas, y estuve cuando volvió la Democracia, y aquí en Bs.As. publiqué mi primer libro, cuando aún teníamos Dictadura en Chile en 1987. Fue un Editor porteño el que me fue a visitar a Chiloé para convencerme de que publicara algo y salió ese libro en el que pretendía dejar lo básico de la Gestalt a mis queridos amigos porteños y de otras provincias de Argentina donde había llevado la Gestalt.
Y fue gracias a la Asociación Gestáltica de Bs.As. y a los Centros que se crearon en esta Ciudad como Luz de Luna de Graciela Cohen, La casa gestáltica de la Salud de Carlos Gatti, e innumerables Centros y Escuelas, que la Gestalt logró difundirse en el mundo de habla hispana.
Fue aquí en Bs.As. donde se celebró el Primer Congreso Internacional de Gestalt en el que mis queridos amigos porteños me nombraron Presidenta.
Durante más de 30 años vine, sin interrupciones, todos los meses y cuando me había retirado a esperar que me visitaran y no moverme más, me di cuenta que tenía que volver a completar un aspecto esencial del aprendizaje de la Gestalt que habíamos omitido, por obvio y tal vez porque los que iniciamos esto éramos médicos y no nos dimos cuenta que al hablar de una “terapia corporal” no todos entendíamos lo mismo y me vi obligada a volver y escribir nuevos libros para aclarar lo que omití antes y por supuesto que empecé este nuevo encuentro por mis discípulos porteños. Todos geniales gestaltistas y grandes amigos que me honran al considerarme su maestra. Y de los que espero que aún sigan yendo cada tanto a visitarme a mi querida Isla y empaparse de la paz y armonía que reina en ese lugar que escogí para vivir y escribir y especialmente para ver- mientras me quede vida- el milagro de la gente que llega en cada Grupo, adoloridos y muchas veces quejándose de la vida y en tres días vuelven alegres y hermosos.

Entre el clima de Chiloé, el silencio de un paraje poblado por bandadas de pájaros, suaves y distintos y un horizonte limpio y despejado donde la Cordillera muestra su inmutable belleza y el mar llega suave a la orilla como pidiendo perdón por lo impetuoso y violento que es en otros lados.
A esta tierra me fui y ahí sigo esperando que vengan a visitarme y a disfrutar y compartir conmigo los sutiles descubrimientos de una vida llena de amor y encuentros. Y especialmente a conectarse con su propio cuerpo y el mensaje que nos manda cada vez que se queja de algo y yo los espero para ayudarlo a traducir esos mensajes.
Los amo



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