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    UN CAMINO REAL
Vida y terapia según el enfoque gestáltico Graciela Cohen

Índice

  • Prólogo
  • Presentación
  • Primera Parte - El enfoque Gestáltico - La terapia
    Un camino realLa terapeuta, La tarea, El camino,
    ¿Qué es gestalt y que no es gestalt?
  • Segunda Parte - Terapia y meditación
    ¿Qué es el alma? ¿Dónde está el alma?
    Meditar junto al paciente
  • Tercera Parte - Armonía de contrarios
    Encuentro entre Dos en el camino del medio, La realidad es inclusiva, El movimiento del alma es diferente a los negocios.
    La experiencia tiene la fuerza de lo único
  • Cuarta Parte - Laboratorios
    Laboratorios Generales
    Un laboratorio es una experiencia terapéutica, 1º momento: El rol , 2º momento: El carácter, 3º momento: Los sentimientos , 4º momento: El ser
    Laboratorios Míticos - Encuentro con el Héroe
    El corazón del coraje, En el abismo de fuego, La partícula heroica, un pequeño esbozo del proceso,
    El espacio de la mujer
    ¿Cuál es la naturaleza de «ser mujer»?
    El placer de dar y recibir , Atraídos por el mismo fuego , Psiquis y Eros, Doble origen y un destino común, El rescate del amor
  • Quinta Parte - Una amistad conciente
    Meditación de amor, El alma del amigo, Un estado de amor contagioso

 

   
         
   

Prólogo

 

Este libro de Graciela Cohen es como ella misma: un Baúl de Sorpresas, de verdades que van apareciendo en medio de un alegre deambular por un Aquí y Ahora que transita con una liviandad y alegría de vivir que invita a seguirla.

Vamos con ella cuando entra y sale del Borda, al que llega de la mano de Alfredo Moffat y con un grupo de compañeros con los que quiere compartir una experiencia verdadera.

La descripción de algunos de los que están adentro y su encuentro con ellos es de un realismo conmovedor.

Su encuentro con la Gestalt y su total comprensión de lo esencial de este enfoque, me emociona profundamente. No se limita, como han hecho muchos, a descubrir lo que hace o lo que dijo Perls.

Ella aporta algo realmente valioso en lo que se refiere a Polaridades, tema central en la Gestalt, así como nos nuestra su profundidad y talento al hablarnos de las experiencias de Laboratorios y logra poner en palabras con inteligencia y belleza algo tan difícil como el desarrollo de esos grupos especiales.

Su modo original de mostrarlos resulta un verdadero aporte para las personas que se están formando en gestalt así como para aquellos que ya están practicando y necesitan más claridad.

Gracielita es gestáltica de principio a fin.

Y es con su andar gestáltico que nos lleva magistralmente de la mano a encontrarnos con su último y amado maestro: Osho.

La poesía y la profunda comprensión de lo humano que hay en ella, le facilita la tarea más difícil, mostrar la relación de Terapia y Meditación.

No se trata de enseñar Terapia y hacer Meditación.

Desde las polaridades llega al Centro y desde el centro a la meditación y desde la meditación a las polaridades.

El juego de Figura y Fondo se hace vivo y dinámico. Y es ahí donde la reconozco en su silencioso y profundo contacto con todo aquello que nos tocó vivir en más de veinte años de caminar juntas.

Gracielita dijo refiriéndose a algo que escribí «yo soy testigo» y ahí me di cuenta cuanto me gustaba haber estado todos estos años acompañada y acompañando a personas tan verdaderas y creativas como ella.

Este libro que tienen en sus manos es una muestra de su talento y creatividad. «Yo soy testigo».

 

Adriana Schnake Silva (Nana)

Anchimalén, febrero del 2001Volver al índice

 

 


Presentación (Graciela Cohen)

 

Con estas páginas doy a conocer mi territorio. Aquí está la esencia de un surco al que puedo volver cada vez que pierdo claridad en el campo de la psicoterapia. Aquí les muestro el trabajo de taller artesanal en la tierra de la psicología.

Un día Einstein, ya en Estados Unidos y durante la Segunda Guerra, se reunió con miembros del partido comunista que insistían en su participación por considerar que sus ideas eran coincidentes.

Al comenzar el encuentro, ese hombre genial dio a entender que, si lo convencían, no dudaría en afiliarse de inmediato. Primero escuchó atentamente y después usó un ejemplo de la química para dar su respuesta.

Consideraba que la «mejor solución» es aquella que, al incorporarse a algo dado, produce una combinación molecular más compleja e interesante, posibilitando así que las partes que forman ese todo liberen su potencial. Encontraba que la guerra trabajaba en otra dirección, por lo tanto no se afilió y concluyó con el tema.

Lo que está presente en estas páginas es un destilado de mi «mejor solución».

Este libro tiene una clara dirección y un único destinatario: aquellas personas, cualquiera sea su condición, estudiantes, practicantes y consultantes, que tienen todavía un deseo de comprender y crecer y saben que eso no es el resultado de la cantidad de clichés que puedan repetir sino de un esfuerzo hecho de paciencia y coraje.

Con este propósito, por un lado, he desplegado a lo largo de las páginas, un orden, como una invitación a ser reconocido, y por otro comparto algunos potentes caminos que he probado y resultaron muy beneficiosos para la profundización de los principios del Enfoque Gestáltico, sin el cual esta secuencia no hubiera dado luz en mi consciencia.

La invitación que estoy realizando es ir descubriendo las huellas que nos guíen hacia el alma, para esto podríamos reconocer las siguientes llaves: abandonar la tendencia artificial a magnificar los sucesos; luego aprender a relajarnos un poco, entrar en la intimidad de ser y ganar confianza, encontrar allí energía y nutrición. Refrescarnos en sintonía con nuestra honestidad y escuchar así nuestra susurrante voz interior; y encontrando esa fuerza, sentir más liviandad al renunciar a algunas máscaras llevadas como un peso del pasado.

De esta manera, cambiando la posición del conocedor, entrar en un silencio dulce o portentoso que nos lleve a rendirnos y así ver lo que Es.

 

abandonar la tendencia artificial de magnificar los sucesos

allí la relajación

entrar en la intimidad del ser y ganar confianza

allí la energía

refrescarnos con honestidad escuchando nuestra voz interior

allí la fuerza

sentir liviandad renunciando a algunas pesadas máscaras pasadas

allí el silencio

 

Tanto el diseño individual de estas llaves como el movimiento en las cerraduras que cada uno necesita dar para abrirse, está atravesado por fuerzas inadvertidas que expresan el misterio de un deseo en espiral, ascendente o descendente, que impulsa o limita. Esto es lo que se devela en la práctica de la psicoterapia y de esto se trata este libro.

Está unido a través de cinco partes.

En relación a la primera comparto una trayectoria que me permite avanzar con cierta gracia por este terreno de borde entre la ciencia y la religión, la filosofía y el arte, entre lo sagrado y lo profano, que es la psicoterapia.

En la segunda parte me guía la intención de compartir el valor de la meditación. Su práctica nos ayuda a descartar la falsedad de ubicarnos en la vida a partir de las opiniones que surgen en los tres planos de la existencia: con nosotros mismos, con el mundo y con los otros. Y nos guía de manera directa a la consciencia de ser.

Si ubicamos a la meditación en un espacio académico o institucional y la consideramos solamente una práctica oriental, tenemos que dar un salto enorme para acercarnos a ella, y el movimiento necesario de ser absorbidos por la experiencia meditativa se hace distante y excesivamente complejo.

Por esto considero necesario darle a la meditación el relieve que tiene dentro del enfoque, ya que aquí se puede incluir esta dicha de manera natural.

La tercera parte es sobre los Opuestos y el desarrollo del método de polaridades.

Lo sentí una deuda con los alumnos que se forman en esta orientación. El autorreflejo es una cualidad esencial de la consciencia y puede madurar con la práctica de un método; para nosotros el método es la dinámica de opuestos. El destilado de esta dinámica es el corazón de la actitud gestáltica, por eso nos resulta fundamental su comprensión.

La cuarta parte la dediqué a compartir la puesta en práctica del enfoque, que se da en esos jardines existenciales de tres días consecutivos llamados laboratorios.

En esta sección al hablar de los laboratorios generales y los encuentros míticos se teje de forma teórica y práctica todo lo dicho en las partes anteriores. Esta parte contiene un apartado especial dedicado a los grupos de mujeres.

La quinta parte está unida esencialmente a lo anterior a través de esa cualidad del amor llamada amistad.

Hablar de amistad en un mundo donde las personas mueren absurdamente de hambre y las vidas valen menos que una bala, donde podemos envenenar a la naturaleza, abandonar a nuestros niños y a los pobres, puede parecer extraño, pero simultáneamente a esto, es cada vez más abrumador el compromiso que vamos adquiriendo al descubrir que como humanidad no nacimos ayer ni vamos a morirnos mañana. Lo sepamos o no, lo reconozcamos o lo neguemos, pertenecemos a una trama extensa, y cuando empezamos a entregarnos a esta verdad, lo que resulta como decantación esencial es la vivencia de un sentimiento de amistad. En el fondo de estas páginas se puede percibir el esbozo balbuceante de una lengua que aprisiona ese saber: «no somos islas», decía John Donne.U

La amistad de la que aquí hablo es una amistad que incluye su opuesto, y en su dinámica recupera justicia, belleza y verdad.

Me atreví entonces a plantearlo como un proceso según mi experiencia y, tomando las palabras del místico Osho, llamarlo «una amistad consciente».

Esta cualidad del amor jugó un papel relevante en la existencia de este libro. A medida que avanzaba en su escritura me vi rodeada de la vitalidad de aquellos que estaban cerca, y en realidad creo que lo terminé por la aventura de hacerlo y el amor que nos provocaba. Podría escribir un apartado de las anécdotas acerca de esto.

Por ejemplo, cuando la máquina me «tragó» el texto a las ocho de la noche de un domingo y, como si se tratara de una urgencia de la ONU, en media hora mi escritorio se había transformado en el lugar de reunión de una comisión de expertos en computación. Lo rescatamos a las dos de la mañana entre un grupo de compañeros y un experimentado desconocido hasta ese momento, con el que estuvimos en simposio telefónico largas horas y cuya consigna fue: «busquen una palabra que no figure en ningún otro trabajo que esté en la máquina; sólo así podemos saber si está en algún lado y empezar la pesquisa».

El compañero que dirigía la tarea me miró y rápidamente le dije las palabras mágicas: «Una amistad consciente», era lo último que había escrito en el archivo del libro.

Quedamos impresionados cuando la máquina nos respondió afirmativamente sin indicarnos donde estaba. Todos más tranquilos empezamos el rescate del texto, oculto en algún lado pero vivo. Y aquí está.

El trabajo que me tomé en hacerlo se vio indudablemente estimulado por una necesidad del alma: reconocer a mis maestros, que con su amor y visión me ayudaron a pulir la rebeldía innecesaria, rescatando la verdad aprisionada en esa búsqueda de inicios, dándome el conocimiento suficiente para sentirme en camino.

Por esto, cada una de mis palabras es el resultado del entrecruzamiento y absorción en sus palabras, de encuentros casuales que me impregnaron y de los momentos reveladores por los que atravesé.

El único cuidado especial que tomé fue evitar que fuera un libro para engrosar bibliotecas, o formar parte del negocio editorial. No estoy hablando de la creatividad necesaria, como una aventura más, para movernos entre los diferentes mundos, sino que no puedo dejar de oír lo que me dijo un compañero de la facultad: «que todo sea relativo no quiere decir que dé lo mismo». Me sigue pareciendo irrefutable, cada vez soy más consciente de que ninguna práctica es inocua.

Simplemente considero que ha llegado el momento de asumir una vez más el juego real, el inevitable, aquel que el buen jugador intuye desde el mismo instante de la partida: si es verdadero en sus movimientos está destinado a perder, pero gana si no se da por vencido.

El juego de encontrar la palabra que nos comunique directamente con la brillantez del fuego de la pasión, el profundo mar de nuestro ser o la liviandad celeste de nuestro espíritu, está destinado a vagar en el reino de lo imposible. De todos modos, unirnos en la intención fortalece el anhelo y me recuerda mi medida.

Por principio, considero «texto» a aquel que alberga algo de esa palabra nunca dicha que adquiere mil y una formas y se siente encarcelada en la reducción de un lenguaje al cual no renuncia por pura entrega y libertad, ya que le es imposible dejar de anhelar la luz.

Palabra con intención, que es subjetividad guiada, como el dedo del maestro que apunta a la luna.

La palabra verdadera busca su oportunidad en el lenguaje; por lo tanto cada uno de los que lean este pequeño libro serán mis amigos, invitados a sentirnos reunidos como junta la vida: con deleite y perturbación.

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