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ZARATHUSTRA, EL PROFETA QUE RÍE

Los discursos del 1 al 23 se pueden encontrar en "Zarathustra, un dios que puede bailar"

Índice

  • Prólogo
  • Discurso 24 - De los filósofos famosos
  • Discurso 25 - De la superación de sí mismo
  • Discurso 26 - De los eruditos
  • Discurso 27 - De los poetas
  • Discurso 28 - De la redención
  • Discurso 29 - De la prudencia humana
  • Discurso 30 - De la hora más silenciosa
  • Discurso 31 - El viajero
  • Discurso 32 - De las Islas Bienaventuradas
  • Discurso 33 - Antes del amanecer
  • Discurso 34 - De la virtud que empequeñece
  • Discurso 35 - De los apóstatas
  • Discurso 36 - El regreso al Hogar
  • Discurso 37 - De las tres cosas malas
  • Discurso 38 - Del espíritu de la gravedad (1º parte)
  • Discurso 39 - Del espíritu de la gravedad (2º parte)
  • Discurso 40 - De las antiguas y las nuevas tablas de la ley (1º parte)
  • Discurso 41 - De las antiguas y las nuevas tablas de la ley (2º parte)
  • Discurso 42 - De las antiguas y las nuevas tablas de la ley (3º parte)
  • Discurso 43 - El convaleciente
  • Discurso 44 - El encuentro con el hombre superior
  • Discurso 45 - El saludo
  • Discurso 46 - De la risa y de la danza

 

Prólogo

 

Mi tiempo de estar en el ashram de Poona había concluido, volvía a Buenos Aires en primavera, trayendo conmigo todos los discursos publicados del Maestro que podía transportar. Al atardecer, un taxi me recogió para iniciar el viaje de 4 horas hasta Bombay, desde donde el avión partiría a la una de la mañana.
Ni bien llegamos a las afueras de la ciudad y durante todo el trayecto hasta el aeropuerto, fuimos detenidos en diferentes oportunidades por la policía local. ¡Esa noche un grupo de terroristas había informado que tenía12 bombas activadas en distintos puntos de la ciudad!
Entre el embotellamiento y el griterío, la multitud corría de un lado para el otro, en medio del polvo. El aeropuerto era un gran barullo... Observaba la escena y en calma me movía por los "intersticios posibles". Me ubiqué en la fila para embarcar hacia Londres, punto de combinación del vuelo a Buenos Aires.
Cuando llegó mi turno, el agente de la aerolínea me explicó que no podía llevar equipaje de mano ya que debido a la situación, el avión estaba sobrecargado. Con una actitud que parecía sumarse a la agitación de familias y baúles, informó que todo debía ir en la bodega.
Pesó mi equipaje y, en un inglés-indi decretó rápidamente el pago correspondiente al peso excesivo. Una cifra imposible.
Los viajeros no volvemos con dinero. Los ojos vivos y el alma cargada son suficiente recompensa, si hemos dado todo lo que tenemos. Así es como al regreso hay alegría y saber, pero no dinero. No somos turistas.
Fue en esas circunstancias que me di cuenta, lamentable y rápidamente, de la inutilidad de cualquier conversación.
Los gritos, las ropas y los muebles se iban relacionando y armaban una masa compacta, a una velocidad increíble. Esa escena era un nuevo giro sufi, en el que afuera todo se movía, sostenido por un centro en calma...
En determinado momento la agitación se detuvo, como una ola absorbida por un fondo lejano.
Me encontré sola: el avión había partido sin el menor registro de mí.
Todas las ventanillas de las compañías aéreas estaban cerradas y mi única compañera era una sudra que, sin verme, barría con un viejo escobillón y una dignidad de sitio propia de una reina.
Me sentía rodeada de un escudo mágico; los libros del Maestro, entregada a su deseo de movimiento o de quietud, en una situación de difícil solución.
Sin dinero, a las 2 de la madrugada en medio de una ciudad bombardeada y semi-abandonada y con 57 kilos de equipaje.
Dice Zarathustra-Osho: "Una plegaria no puede ser una demanda, solo puede ser un agradecimiento. Un respeto supremo a todo lo que evoluciona en esa corriente, y con salvaje belleza se sacrifica todo lo pensado".
Así pasaron 3 o 4 horas, en un estado de conciencia de entrañable confianza y serenidad, donde el tiempo y el espacio realizaban su tarea.
Como en los partos, cuando la mujer vive ese gran instante de suspenso en el que su misión parece imposible, y simultáneamente la entrega es de una confianza absoluta y da sus frutos. Al describir aquella escena, la añoro.
Dice Zarathustra-Osho: "Cualquier cosa que sea alcanzable ya ha perdido su significado espiritual".
De pronto se abrió la ventanilla de una compañía alemana, y sin ningún inconveniente endosé mi pasaje a Munich, donde tendría 45 minutos para volver a endosar otro tramo en dirección a Londres, para llegar a tiempo y tomar mi avión a Bs. As. Eso hice.
Imaginé que Zeus me mandaba un águila alemana como aliada, seguí su dirección y me dispuse a transportar, como un puente entre Oriente-Occidente, Poona-Bombay-Munich-Londres-Buenos Aires, la Palabra del Maestro en esas piedras de luz que son sus libros.
Llevándolos en los brazos, en la espalda y en el alma. Cargándolos en ese lugar sin peso concreto que no se puede ganar ni se puede perder, ya que es, simplemente, el peso especifico de lo vivo.
Nunca lo había contado y mucho después, durante una tarde en un aeropuerto, inmersa en una conversación casual en la que veíamos pasar el tiempo, se lo comenté a Unmano. Él me sorprendió con una pregunta que yo nunca me había hecho.: "¡¿ No se te ocurrió dejar los libros?!".."
¡No!..., respondí espontáneamente. .
Quedé muy impactada. En ese momento parecía algo lógico, parecía razonable haberlo pensarlo.
Fue como una revelación descubrir que ni había considerado esta posibilidad.
.... Y me di cuenta de que allí se atravesó una prueba, donde me alineé con los planes de la Gran Alma. Como dice Goethe "la araña del destino teje"
En India, en medio de aquel caos, una occidental, apoyada en su centro, transportaba la palabra de Osho a Argentina.
Años después, por puro agradecimiento, comencé a editar los discursos del Maestro, tarea que ni pensaba en aquel momento caótico vivido en el aeropuerto hindú.
... Y estamos completando con este segundo tomo la serie de discursos que constituyen los comentarios acerca del Zarathustra que recibimos de Nietzsche.
Estas palabras fueron pronunciadas en Poona, India, durante los días que van del 8 al 19 de abril de 1987.
Aquí, la Palabra iluminada nos habla del amor a los hijos, a la pareja y el modo más sano de atender a los enfermos, así como del placer sensual. La voluntad de poder es diferenciada de la avidez de poder y la enigmática idea del eterno retorno se abre y nos muestra su cara negativa y positiva, dejándonos llaves de luz para vivir más allá de la pesadilla que retorna eternamente y nos atrapa en vidas mecánicas.
Estos discursos legitiman un descontento sagrado, un anhelo de ese "algo más que nunca es demasiado", y ofrecen una comprensión clara de que "el hombre necesario" -el que encuentra sentido en su vida solamente viviéndola- comienza donde termina dentro de cada uno de nosotros la influencia del Estado.
Preparémonos, entonces, para una nueva moral basada en la nobleza y la compasión, sostenida por la maduración del anhelo.
Osho, como Zarathustra, "está firmemente decidido a molestarte". Un provocador hasta el último aliento, que nos impulsa hacia un conocimiento renovado como última llave del saber.
"La verdad no puede ser tan barata, no es una posesión, solo si estas dispuesto a ser poseído por la verdad podrás tenerla".

 
La Palabra de un Maestro es un hilo de agua cristalina que se mueve con un sentido preciso y delicado a través de tierras abandonadas. Lleva frescura y nutrición, imantada por la luz de una danza interminable de ese noviazgo eterno entre lo diurno y lo nocturno ...
... Y la Palabra de Osho es un torrente inevitable abriéndose paso a través del alma de su gente: los discípulos que asumimos la dicha de ser sacudidos por su provocación.
 
22 de marzo del 2000      Ma Prem Nalini (Graciela Cohen)
Desde los altos de Luz de Luna     Buenos Aires-Argentina
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De Las antiguas y Nuevas tablas de la Ley

Este mundo está lleno de respuestas. Todos tienen la cabeza llena de respuestas para las cuales no tienes una auténtica pregunta. Es por esto que yo llamo a tus conocimientos: basura. Primero tiene que surgir en ti una pregunta y la pregunta no puede ser respondida por nadie más. Tienes que encontrar la respuesta por ti mismo. Sólo entonces, cuando la respuesta es tuya, tiene una verdad. Si te es dada por alguien más, es vieja, podrida, desagradable. Tu propia búsqueda te traerá una respuesta fresca, pero la gente está instalada en sus antiguas presunciones.
Todos creían saber desde hacía mucho tiempo lo que es ‘bien’ y ‘mal’ para el hombre.
Toda discusión sobre la virtud les parecía cosa vieja y cansada; y el que quería dormir, tranquilamente hablaba aún del ‘bien’ y del ‘mal’ antes de ir a acostarse.
Hablar acerca de la virtud les parecía un problema innecesario. Por supuesto que la búsqueda no va a ser tan barata como para aceptar el conocimiento de las viejas generaciones, olvidando completamente que no es tu propio conocimiento.
Pero, si no puedes ver por los ojos de otro, ni puedes escuchar por los oídos de otro, ni puedes sentir por el corazón de otro, ¿piensas que puedes conocer la verdad por las palabras de otro? No. Tu propio ser tiene que encontrar la verdad, tal como tus oídos tienen que escuchar la música por sí mismos y tus ojos tienen que ver la luz y las flores y los arco iris y las estrellas por sí mismos. Pero con la verdad, con el bien, con la moral, con la religión, nos permitimos ser condicionados por otros. Las cosas más importantes de la vida son todas prestadas. Y cualquier cosa prestada se vuelve falsa, porque la verdad tiene una condición básica que es intrínseca a ella: que primero tiene que ser experimentada.
Nadie quiere que molesten su sueño. Es bueno aceptar lo viejo e irse a dormir.
Buscar e investigar puede molestar tu sueño porque te traerá más conciencia, no más sueño. Tal como es el hombre, está casi en estado de coma acerca de todas las grandes cosas de la vida. Simplemente ha aceptado... era tan fácil y tan barato, no se necesitaba ningún esfuerzo de su parte.
Yo sacudí esta somnolencia cuando enseñé que nadie sabe aún lo que es bien y mal¼ si no es el creador.
Zarathustra dice: “He molestado el sueño de la gente, su somnolencia, porque les he dicho que nadie puede saber lo que es bueno y malo, como no sea su creador”.
A menos que seas un alma creativa, no conocerás lo que es bueno y lo que es malo. ¿Por qué necesita saber un alma creativa? Porque cualquier cosa que ayuda a tu creatividad es buena, es divina. Y cualquier cosa que impida tu creatividad es mala. No hay otro criterio. Cualquier cosa que actualiza tu genio es buena y cualquier cosa que te mantiene retardado y pigmeo es mala.
Por más pequeño que sea un hombre, un gigante duerme dentro de él. La creatividad despierta al gigante. Al crear algo... puede ser cualquier cosa: música, poesía, danza... al crear cualquier cosa te vuelves parte del universo que es constantemente creativo. No hay otro puente con el universo más que la creatividad. Si estás simplemente vegetando, sin crear nada... y hay millones de personas que viven su vida entera sin crear nada. No están en sintonía con el universo. Estar en sintonía con el Universo es bueno, es saludable. No estar sintonizado con la existencia es malo, es enfermo.
Sólo el que crea una meta para la humanidad y le da a la Tierra su sentido y su futuro, sólo él crea el ‘bien’ y el ‘mal’ de todas las cosas.
Las cosas no son buenas y malas en sí mismas, todo depende de ti, de cómo las usas. Zarathustra lo está poniendo muy claro: el que crea una meta para la humanidad.
Y puedes crear una meta para la humanidad sólo si creas una meta para ti mismo. Puedes volverte una flecha volando hacia el blanco... una estrella distante. Viéndote, muchos que nunca han pensado que son flechas, pueden llegar a captar la idea.
...y le da a la Tierra su sentido.
¿Le has dado sentido a la Tierra? ¿Has hecho la Tierra un poco más hermosa de lo que la encontraste? ¿Le has dado a la vida un poco más de gracia? ¿Le has dado a los árboles, a las montañas, a los ríos, un poco más de amor? ¿Has contribuido de alguna manera a la riqueza de la Tierra, a su encanto, a su dignidad? ¿Eres destructivo o creativo?
Adolf Hitler es malo porque ha tomado de la Tierra algo significativo y lo ha destruido. El destruyó seis millones de judíos en las cámaras de gas y millones de otras personas. Millones de personas en las cámaras de gas se volvieron humo en segundos y cincuenta millones de personas en total, murieron en la segunda guerra mundial. Por la cual, un solo hombre, Adolf Hitler, es responsable. Un hombre que fue responsable de la muerte de cincuenta millones de personas, debe haber creado millones de viudas, millones de huérfanos, millones de prostitutas y millones de mendigos. Eso es el mal.
Pero un hombre pequeño, que no será conocido por nadie o por la historia, que crea un hermoso jardín donde florecen las rosas y el viento viene y lleva la fragancia a narices desconocidas, está agregando belleza a la Tierra, le está dando significado a la Tierra.
Un hombre solitario tocando su guitarra hace la tierra más musical.
Un bailarín le da a la Tierra la dignidad de su baile.
Zarathustra está dando un criterio totalmente nuevo para el bien y el mal. Y un criterio mucho más grande del que ha tenido nunca: darle sentido a la vida, darle sentido a la Tierra, darle sentido al futuro.

Fragmento del discurso 40 "de las antiguas y nuevas tablas de la ley"

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