Prólogo
Después de veinte años de experiencia como terapeuta
gestáltica, la conexión con las enseñanzas de Osho me ha llevado
a utilizar sus trucos y recursos meditativos como potente medio
de cura.
Osho es el maestro de psicoterapia más grande de esta
época, el ser que ha dejado un saber profundo acerca del alma
y la vida de las personas y ha diseñado técnicas de meditación
adecuadas para que el hombre occidental que se halla sumergido
en la ansiedad y la sobreinformación pueda recuperar el contacto
con sí mismo.
Todo terapeuta experimentado sabe que el 80% de las
personas que se acercan en busca de una terapia lo hacen para
que el terapeuta les confirme las razones que se dan a sí mismas
para mantener el status quo; movilizar el otro 20%, que implica
un deseo de vivir en amor y libertad, es el desafío de cualquier
terapeuta.
Estos trucos meditativos potencian la recuperación del
gozo, la alegría, el ahondar en la tristeza, valores que hacen
a nuestra condición de seres humanos. Esto no es una posición
teórica sino el producto de mi propia experiencia.
Después de esto, cada uno seguirá el camino de vida
que esta libertad le abra, encontrando sus propios maestros en
cada área del saber humano.
La intención al integrar trucos meditativos al proceso
terapéutico es potenciarlo y facilitar así la cura. Por todo esto,
al editar el Libro Naranja estoy segura de que será un aporte
para todos aquellos que se interesen en iniciarse en la meditación
así como para los colegas que deseen profundizar su tarea colaborando
efectivamente en la recuperación del goce y la confianza de aquellos
que acuden buscando ayuda.
Quizás no estaría demás recordar que la palabra meditación
comparte la misma raíz que la palabra medicina , una se refiere
al cuerpo y otra al alma. Estos trucos meditativos terapéuticos
integran ambos lados, de ahí el sentimiento de unidad y goce al
experimentarlos y desde ahí su carácter curativo.
Diciembre, 1994
La meditación no tiene meta
La meditación llega a existir sólo cuando has examinado todos los motivos y has visto que son deficientes, cuando has recorrido el abanico completo de motivos y has visto su falsedad. Has visto que los motivos no conducen a ninguna parte, que sigues moviéndote en círculos y sigues siendo el mismo. Los motivos te siguen conduciendo, empujando, casi volviéndote loco, creando nuevos deseos... pero jamás logras algo.
Tus manos siguen tan vacías como siempre. Cuando has visto esto, cuando has examinado tu vida y visto que todos tus motivos fracasan....
Ningún motivo ha tenido éxito jamás, ningún motivo le ha traído nunca bendiciones a nadie. Los motivos sólo prometen; lo prometido nunca es entregado. Un motivo falla y otro motivo aparece, y te hace nuevas promesas... y eres engañado otra vez.
Siendo engañado una y otra vez por los motivos, un día de pronto te das cuenta, de pronto ves el asunto, y ese ver mismo es el comienzo de la meditación. Esto no tiene en sí una semilla de nada, no tiene motivo. Si estás meditando para algo , entonces te estás concentrando, no meditando.
Entonces, todavía estás en el mundo: tu mente aún está interesada en cosas baratas, en lo trivial. Entonces eres mundano. Aun si estás meditando para llegar a Dios, eres mundano. Aun si estás meditando para llegar al nirvana, eres mundano... porque la meditación no tiene meta.
La meditación es una percepción interior de que todas las metas son falsas.
La meditación es una comprensión de que los deseos no conducen a ninguna parte.
La meditación Lunática
Comienza esto tres días antes de la próxima luna llena.
Ve afuera, al cielo abierto, mira la luna y comienza
a mecerte.
Siente como si le hubieras dejado todo a la luna, vuélvete
poseído.
Mira la luna, relájate, dile que estás a su disposición
y pídele a la luna que haga cualquier cosa que quiera.
Entonces, cualquier cosa que suceda, permítela.
Si sienes deseos de mecerte, mécete; si sientes que
quieres bailar o cantar, hazlo.
Pero todo debe ser como si estuvieras poseído: no eres
tú quien lo hace, sólo está sucediendo.
Eres solo un instrumento que está siendo tocado.
Haz esto durante los tres días previos a la luna llena,
y a medida que la luna se va llenando más y más, comenzarás a
sentir más y más energía.
Te sentirás más y más poseído.
Para la noche de luna llena ya estarás completamente
loco.
Con solo una hora de baile y locura, te sentirás relajado
como nunca antes has estado.
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