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La vida nos está probando
Fragmentos de la conferencia ofrecida en el Congreso Nacional
de Gestalt / Córdoba 2005 - Graciela Cohen |
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"Los
caminos son nuevos los zapatos comprados ayer mismo, pero la
marcha antigua y heredada Amijai
Por Graciela Cohen |
Congreso
de Educación para el 3° Milenio, Mendoza
Una visión, una propuesta, un regalo |
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El
otro como espejo
Graciela Cohen, agosto 2004 |
No
somos Máquinas
Fragmento del libro "Un camino real - vida y terapia según
el enfoque gestáltico" Graciela Cohen |
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Murgas
en Buenos Aires
Graciela Cohen, marzo 2004. |
Miguel
Grimberg entrevista a Graciela Cohen
Revista "Salud Alternativa" Agosto de 2003 |
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Frente
a la crisis, cada uno puede
reconocer su identidad argentina
Nota del Diario La Gaceta de Tucumán domingo 03-11-02
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La
lección del mito de Psiquis y Eros
Revista Uno Mismo - Norma Osnajansky dialoga con Graciela Cohen
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Los
Angeles de Chiapas
Carta abierta a Fritz Perls, publicada en la revista Firtz Gestalt |
Meditación
dinámica
Apéndice del libro "Un camino real" de Graciela
Cohen |
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Opuestos
complementarios
Material de los seminarios formativos de Graciela Cohen |
Apertura
de los espacios de Meditación
Por Graciela Cohen |
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Nota publicada
en la Revista "Salud Alternativa" - Agosto de 2003
Miguel Grimberg entrevista a Graciela Cohen
Cuando hace medio siglo el psiquiatra alemán Fritz Perls
creó la terapia Gestalt (palabra que significa "configuración"),
planteó que el individuo tiene que hacerse responsable de
su crecimiento personal, y que además debería reconocer
su capacidad para sanarse a sí mismo. A partir de su experiencia
con los maestros Perls primero y Osho (célebre maestro de
la India) después, ¿piensa que existe una manera de
verificar, de comprobar cuándo se está ante una falsa
propuesta de espiritualidad?
-Todo buscador espiritual, o alguien en estado de insatisfacción,
está tratando de llegar a algo que no sabe qué es,
ni sabe dónde está. Tampoco sabe bien de qué
quiere despegarse, porque siente que esta realidad no lo ayuda.¿Tiene
modo de darse cuenta o de discernir cuándo le están
vendiendo un paquete en el mercado? En el enfoque gestáltico
decimos que hay situaciones tóxicas y situaciones nutritivas.
Es un principio que hay que respetar. Si te pones en contacto con
un libro, con un grupo, con una meditación, con cualquier
situación que te toque, y te nutre, te hace sentir más
lleno, más cerca de ti, más contento, que te haga
sentir más vivo que media hora antes, esta puede ser una
buena posibilidad para decir: "acá puedo encontrar algo".
Claro: esa persona está en una búsqueda incierta,
es algo angustioso, como de miedo a dar pasitos para vivir. Al principio,
en el trabajo espiritual, la cosa tiene que ser muy divertida.
-¿Pero en el momento de tratar de hacerlo, a la hora
de zambullirse en el mar espiritual, qué precauciones deberían
tomarse para que la diversión no se convierta en naufragio?
-Hay muchos guías en estos momentos, cada vez más,
hay de todo. Pero el camino lo hace cada cual. Si te tocó
un maestro chanta, tal vez haya sido para que veas tus propias chantadas,
o la "nada" de tu búsqueda. Si te toca uno que
te agarra del cuello, de los ovarios, de los genitales, y te dice
"ven dame todo el dinero, deja a tu familia",ése
te dejará ahí temblando un rato, entonces te despertarás
un poco. Si no te tocó eso, te puede pisar un colectivo,
o te va a agarrar un terapeuta que te hará perder el tiempo
durante dos años. Pero no contribuyamos a crear la imagen
de una conspiración de gurúes maléficos y acechantes.
Repito: hay de todo. A mí nunca me interesó crear
un Centro de Osho. Y como terapeuta nunca me tocó encontrar
un paciente desequilibrado, desestructurado o esquizofrénico
porque un "maestro espiritual" le sacó el alma.
-Sigamos con la metáfora de la inmersión: ¿qué
referentes tiene el buscador espiritual para no ahogarse en un mar
de espejismos?
-Creo que al principio uno se da cuenta si lo que le están
dando es algo bueno para su existencia o si es algo tóxico.
Uno siente que puede ser más "acuoso", más
dúctil, que puede respirar un poco más que puede acercarse
un poco más a sí mismo, a algo que hay en su propio
sentimiento, algo que hay en sus emociones. Que por dentro tuyo
algo se acomoda un poquito, se relaja, se abre, empiezas a amigarte
un poquito con vos, lo mismo con alguien que está cerca...y
eso te está sirviendo. Es lo primero. Pero no puede quedar
en eso. Entonces dices: si tu búsqueda empieza a funcionar,
te estás posando más sobre tus propios pies, puedes
caminar un poco. Luego necesitas una pequeña disciplina,
eso es ser un discípulo: tener una disciplina. Y empiezas
a escoger, y practicas más. Al comienzo es una investigación,
una curiosidad esencial. Un sentirme yo responsable de la vida que
llevo. Ahora bien, si por el contrario, te sientes más culpable,
más intoxicado, más amargado, recriminándote
más cosas, sientes que debes dejar a la novia que te gusta,
y que te exigen que la abandones porque la búsqueda "hay
que hacerla solo", o que rechaces a tus padres: para mí
eso significa que lo que estás haciendo no te está
sirviendo. Lo principal que debe hacer un maestro genuino es ayudarte
a fortalecerte, para que puedas sentirte parado sobre tu propio
esqueleto y moverte.
-¿Después de tres décadas de experiencia
personal,¿cómo ves la cuestión del cuco
de la dependenciaque se le presenta a mucha gente cuando elige
un maestro?
-Ese es un cuco que arrastramos desde hace mucho tiempo en las terapias.
Ese mismo cuco que transportamos a estos caminos espirituales de
gran oferta y demanda, y de espiritualidad envasada que andan dando
vueltas. La espiritualidad no tiene que ser muy cara, tiene que
ser un movimiento de sentido común. Porque es para todo,
no apenas para el espíritu. Para mí tiene que ser
algo accesible, que me nutra, y que me haga sentir más viva.
-No quisiera dar por sentado que todo el mundo está familiarizado
con la terapia Gestalt, en especial con la dinámica del "darse
cuenta"...
-La Gestalt es un enfoque de vida dentro de la clínica terapéutica.
Dentro de ese enfoque, los lineamientos fundamentales son la importancia
del presente, la capacidad del ser humano, el desarrollar su "darse
cuenta", el compromiso con la vida en el sentido de ir encontrando
la responsabilidad de vivir, el privilegio de los sentimientos a
nivel del corazón empalmado con el privilegio de la razón,
las interpretaciones, los enjuiciamientos de los cuales partimos,
los tabúes, los prejuicios.
-¿Hasta qué punto fue crucial para su grupo la
obra pedagógica de Fritz Perls?
-Partimos de la mano de un Perls que meditaba, que estaba en este
mismo cuestionamiento: quiénes son los maestros reales, quiénes
son los chantas, quiénes son los que tienen un mambo moral
en la cabeza, que de alguna manera lo disfrazan con ser "maestros
espirituales", como una especie de nueva moralidad encubierta.
El estaba en el mundo como para también poner en evidencia
todo eso. Preguntaba: ¿qué quiere decir estar enfermo
y estar sano?. Y todo llevaba al camino espiritual. Las dos búsquedas
están entrelazadas, es difícil separarlo.
-Entonces queda claro que una cosa es la herramienta para el
trabajo terapéutico (el recurso) y otra lo que es el desarrollo
individual (el camino). ¿Qué siente ante un maestro?
-Ahí cambia todo. El salto es el que hace la persona, no
es lo que te da desde afuera el maestro. Ahí se produce un
salto. En la medida que tuve el privilegio enorme de ir por primera
vez a India con mi maestra de Gestalt (la "Nana" Adriana
Schnake), es que ya practicábamos las meditaciones de Osho.
Fuimos juntas a su "ashram" y nos convertimos juntas en
sus discípulas. Osho es un misterio para mí. Cuando
entras en el espacio de "ser discípulo", cambia
todo. Y en cada una de las etapas fue aportando, de acuerdo a lo
que iba entendiendo, que iba sirviendo para que su enseñanza
fuera cada vez más clara. Pero su enseñanza es siempre
la misma, lo que dice es tan simple...No había modo de resistirlo.
Eso pasa con los maestros verdaderos: tienen un campo en el que
se están moviendo y al que entras como un pajarito inocente.
Tiene una radiación diferente al campo convencional de los
vínculos del mundo, entras en otro espacio.
-Hay otra dimensión en este marco. Están los maestros
de afuera y el maestro de adentro. ¿Cómo se armoniza
el itinerario?
-Uno primero se encuentra con el maestro de afuera. Con él
vas resonando. Vas haciendo tu "pulido". Para llegar a
tu pensamiento brillante tienes que pulirte. Y es pulido y limpieza
de tu corazón, para tu propia construcción real. Yo
creo que para ello uno debe encontrarse con su maestro. Para el
desarrollo del camino de la disciplina: que es la entrega. Esa entrega
es el salto cuántico, es la diferencia entre pararse en la
puerta de la casa y entrar a la casa. Pero uno no se entrega a "otro",
se entrega a "uno mismo". Y ahí es donde encuentras
tu propia maestría. Antes de irse, durante sus últimos
cinco años, Osho nos decía:"Mira, saluda al Buda
que hay en ti. Todos los días mírate al espejo, dale
la bienvenida al buda que hay en ti. Saluda al que aparece enfrente
y dile: saludo al buda que hay en ti. No te olvides de lo que eres.
Eres un buda. Y donde vean que haya un maestro vivo, vayan y escúchenlo.
Tomen sus enseñanzas. Y si es necesario, y si pueden, se
quedan allí y lo ayudan".
-¿A qué se deben las confusiones y paranoias que
existen en el mercado espiritual?
-Peligros hay en todas las facetas de la vida. Hay gente que tiene
miedo de emprender una búsqueda espiritual, pero tiene miedo
también a emprender la vida. Las raíces van dándote
más jugo, entonces hay más raíces, más
hojas, más flores, más frutos. Pero de todas maneras,
la tarea es que encuentres tu propio maestro. Todos somos maestros.
Todos tenemos algo que enseñar. Todos tenemos algo para dar,
que es el ser. Y dar, desde el corazón pulido y desde un
pensamiento de luz. Pero sepámoslo también: hay maestros
que tienen enseñanzas y maestros que no tienen enseñanzas.
Otros tienen enseñanzas y no están iluminados. Y hay
otros que están iluminados, y no son ni maestros ni tienen
enseñanza. Pero claro, en el mercado todo se confunde a veces.
Sólo es un maestro quien tiene algo para enseñar.
Y el maestro espiritual es alguien que ha pulido su corazón.
Los maestros lo que van dando es la conciencia de seguir nuestro
camino. De seguir la vida. Cada vez más vivos, más
despiertos, más lúcidos, en este increíble
universo. Esos seres son un regalo del universo, para que tengamos
más valor de vivir. Para que los problemas que armamos en
el trabajo o con las parejas, no nos aplasten tontamente. Y que
podamos ir más allá de estas pequeñas cosas
que vivimos, y que suelen ser nuestras grandes cosas.
-Hay personas que emprenden un camino espiritual por todas las
paranoias que hay ante los falsos maestros, pensando que si se equivocan
y caen en manos impropias, pueden ser destruídas. ¿Existe
ese peligro?
-Para entrar en una relación más real con tu maestro,
tienes que desarmar mucho de lo irreal que te va llevando hasta
la puerta de ese lugar. Y dentro de ese campo puedes sentirte destrozado
en un primer momento. Porque lo que se destroza es toda la parafernalia
de criterios previos, de familia y de cultura de origen, de condicionamientos
que todos arrastramos por pertenecer a un núcleo. Todo eso
va desapareciendo en la relación con el maestro.¿Qué
es lo que hace que un maestro sea verdadero? Es lo que te pasa cuando
estás ahí. No quién es él, sino lo que
te pasa a ti. Y lo que te pasa a ti, no puede estar exento de un
momento posible de ser destruido. Por eso acudes a un maestro: sabes
que vas a ser destruido. Todo lo que está demás, lo
que no es tuyo, despacito se va ir desintegrando...y esto a lo mejor
es muy doloroso...pero lo cierto es que te cambia la vida. Si puedes
seguir el proceso, primero la destrucción y después
la reconstrucción desde una creatividad más propia,
es apenas algo que prosigue, es interminable.
-¿Entonces se puede determinar si hay una espiritualidad
tramposa y otra verdadera?¿Hay pistas para el sendero?
-Si ante un maestro te sientes más colmado, síguelo.
Si te sientes más vacío, déjalo. Todo gira
en torno del hambre del ser. Acércate a lo que te alimenta.
Es un riesgo. También puede venir el maestro genial, y te
lo puedes perder.
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